Mostrando entradas con la etiqueta envejecimiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta envejecimiento. Mostrar todas las entradas

viernes, 1 de junio de 2012

¿Cara o culo?

Es una cruda realidad: con el paso de los años, tienes que elegir entre la cara o el culo. No hay más. O al menos esto es lo que he oído decir muchas veces a mi alrededor (a mi madre, a las madres de mis amigas, a las amigas de mi madre...) Y ya me había hecho a la idea de que, llegado un día, tendría que elegir. Y mi elección estaba clara: la cara.

En primer lugar, porque es lo que más se ve, evidentemente. Y como tengo que enseñarla allá donde vaya, pues mejor que esté lo más mona posible. Así que desde bien jovencita me he aplicado en limpiarla, hidratarla, nutrirla y, por supuesto, maquillarla convenientemente para estar lo más mona posible. Como contrapunto, como el cuerpo no lo "luzco" más que en ocasiones especiales, siempre se puede salir airosa. Y es más fácil disimular: en invierno, vas tapada hasta las orejas, y en verano, con un vestidito fresco q cubra bien voy tirando...

Otro motivo: igual que no me cuesta nada embadurnarme mañana y noche la cara con la crema de rigor, en cuestión de cuerpo me da una pereza que me muero... Por eso, en cuanto puedo, me apunto a un tratamiento corporal: es la única forma de hacer un "mantenimiento" más o menos decente.

Además, los tratamientos corporales para utilizar en casa se limitaban a la exfoliante, la hidratante, algún aceitito o leche de perfume, y los consabidos anticelulíticos que siempre se me olvidan...
Hasta ahora. Porque está surgiendo una nueva tendencia que me parece muy interesante: cremas corporales anti-edad. Si, igual que nos cuidamos la cara para alejar lo más posible las arrugas, manchas y demás desastres variados, están naciendo cremas y tratamientos específicos que intentan que el cuerpo siga estando lo más joven posible y el máximo tiempo que se pueda.

Así que me he lanzando a sus brazos (o a sus tarros), confiando en poder remediar de alguna manera el desastre acumulado hasta ahora. Una de las marcas que se ha movido en esta línea es Décleor. Su tratamiento se llama Excellende de L'Age Corps, y hay dos versiones: un aceite de Aromessence, para tratar la piel madura, y una crema corporal reafirmante. Como me he propuesto recuperar el tiempo perdido, estoy intentado utilizar los dos a la vez: por la mañana el aceite y por la noche la crema.

El otro es de Sisley; se llama Sisleya Concentré Anti-Age Fermeté Corps; que se centra también en combatir la flacidez, la pérdida de firmeza y la deshidratación. Es ideal para utilizarlo sobre todo en zonas complicadas, como los brazos, las rodillas, la parte interna de los muslos... Vamos, en todos los "chivatos" de la edad.

lunes, 28 de mayo de 2012

Tabaco, caca

Ayer fue mi cumpleaños y quiero hacerme un regalo muy particular: dejar de fumar. Es la enésima vez que lo intento, así que para tratar de conseguirlo de una vez por todas he decidido comentarlo aquí, a ver si al contárselo a todo el mundo lo logro por fin.

Además, así aprovecho para contar lo malo malísimo que es el tabaco para la piel. Y puedo hablar por propia experiencia, porque la vez que conseguí dejarlo durante más tiempo (algo más de un año), donde más lo noté fue precisamente en la piel. De verdad, más que respirar mejor, oler más o disfrutar de la comida, lo que más lo agradeció fue mi cutis. Estaba menos apagado, más luminoso, los tratamientos me hacían más efecto. Y, en general, me veían mucho mejor.

Realmente, el tabaco es uno de los mayores enemigos de la piel y de la estética en general, por muchos motivos. Uno de ellos es que limita la cantidad de oxígeno que llega a la sangre, con lo que el cutis está menos oxigenado, lógicamente. También actúa como vasocontrictor, es decir, reduce el flujo sanguíneo, con lo que la dermis recibe menos alimento.... Y, por si fuera poco, puede agravar uno de los grandes caballos de batallas de la inmensa mayoría de las mujeres: la celulitis.

Otro de sus inconvenientes: influye negativamente en la síntesis de colágeno, por lo que es más fácil que aparezcan arrugas, descolgamiento y haya un envejecimiento prematuro. De hecho, según la Asociacion Española de Dermatología y Venereología (AEV), las mujeres fumadoras tienen tres probabilidades más de tener arrugas que las mujeres que no fuman.

Y, hablando de arrugas, el mero hecho de dar una calada obliga a fruncir los labios de una forma muy particular y nada natural. Consecuencia: después de cientos, miles... (mejor no pensar que tal vez millones...) de caladas, es más que probable que el "código de barras" que afea el labio superior sea más marcado. Y no hay que olvidarse de que muchas veces el humo obliga a guiñar los ojos para evitar que entre en ellos: es decir, más patas de gallo....

Además, mancha los dientes, hace que amarilleen y estén muy feos. Sin olvidar, claro, el mal olor que genera no sólo en la boca, sino también en el pelo, la ropa y el cuerpo en general. Vamos, que es un desperdicio utilizar un perfume si luego vas a fumar.

Así que en cuanto me acabe el último cigarrillo del paquete que tengo a medias, se acabó lo de fumar. Y, cuando me entre un ataque de ansiedad, echaré un vistazo a este post... A ver si lo consigo.

viernes, 27 de abril de 2012

Una clase magistral

Hace unos meses fui a la presentación de la renovada línea de tratamiento facial de Zelens, una marca creada por el doctor Marco Lens, uno de los grandes especialistas mundiales en cáncer de piel y en envejecimiento. En esa presentación nos surgieron un montón de preguntas al doctor y, como no daba tiempo a que nos contestara a todas (cuando nos ponemos preguntonas, no hay quien nos pare...), nos propusieron que volviera más adelante a España a darnos una conferencia magistral. Todo un lujo, la verdad.

Dicho y hecho. La cita fue en Slow Life House, uno de mis centros preferidos de Madrid, y a ella acudimos un grupo de periodistas especializadas que, boli en ristre, nos pusimos a tomar nota de todo lo que nos contó. Estas son algunas de sus explicaciones.

El envejecimiento es un proceso multifactorial que depende en un 60% de los genes, y en un 40% de las influencias medioambientales. A raíz de estos datos ha surgido una nueva ciencia, llamada Epigenética, que estudia la interacción entre los genes y el medio ambiente, una tendencia que cada vez tiene más peso en el mundo de los tratamientos de belleza y, por supuesto, en la lucha contra el paso del tiempo.

Un ejemplo de esta estrecha relación entre los genes y el ambiente es la senescencia o envejecimiento celular. Desde 1961 se sabe que las células se reproducen un número determinado de veces y después muere. Hay varios factores que influyen en este envejecimiento celular, entre los que se encuentran dos: los telómeros y el daño celular. Los telómeros, que están determinados genéticamente, son unas terminaciones de los genes que se van acortando a medida que la célula se reproduce, y cuando se acaban, muere. Curiosamente, las personas que tienen los telómeros largos suelen tener más lunares, pero envejecen más despacio y tienen menos osteoporosis.


En cuanto al daño celular, existe una proteína, la P53, que es prácticamente indetectable en una piel normal, pero que se dispara cuando existe, por ejemplo, daño solar. Esta proteína "decide" si una célula dañada se repara o, por el contrario, debe morir. Si una célula está poco dañada, se repara. Si está muy mal, se destruye. Pero si se ha producido un daño intermedio pueden pasar dos cosas: que se repare parcialmente, con lo que se vuelve senescente, es decir, envejece. O que se repare mal, con lo que se puede convertir en una célula maligna. En resumen: la P53 es un auténtico salvador de la piel frente al envejecimiento celular y, lo que es más importante, frente al cáncer.

Os cuento todo esto no sólo porque personalmente me parece muy interesante, sino por otra razón. Y es un ejemplo de cómo el mundo de la cosmética, aunque tiene una apariencia muy frívola, tiene también una gran base científica, una constante investigación detrás, para intentar descifrar los mecanismos que actúan en la piel para entender porqué envejecemos, nos salen manchas o se nos desploma todo a partir de cierta edad.

Se venden sueños: belleza, una piel más suave, las lisa, más uniforme, unos colores bonitos... Pero también se vende ciencia, investigación, salud... Y que nos sintamos mejor en nuestra piel.

lunes, 9 de abril de 2012

Ciencia con nombre de mujer

Justo antes del paréntesis de Semana Santa se celebró un acto muy singular. Tuvo lugar nada menos que en París, en la sede de la Unesco, y aunque es algo que, por suerte, se viene repitiendo desde hace ya varios años (van ya 14 ediciones nada menos...), quería hablar de el. Se trata de una nueva convocatoria de los Premios L'Oréal-Unesco para las Mujeres en la Ciencia.

Con estos premios, la multinacional francesa reconoce el trabajo que desarrollan las mujeres en el ámbito de la investigación, en campos de lo más diverso. Y, otra cosa que me parece digna de destacar, es que se entregan cinco en total: uno por cada continente.
Éstas han sido las premiadas este año:

- Jill Farrant, de Sudáfrica, por intentar averiguar cómo viven las plantas en condiciones de sequedad y cómo desarrollar cultivos resistentes a las sequías

- Ingrid Scheffer, de Australia; por tratar de identificar los genes implicados en varios tipos de epilepsia

- Frances Ashcroft, de Reino Unido, gracias a sus avances sobre la diabetes neonatal

- Susana López, de México, quien identificó que el rotavirus es el culpable de que mueran cada año 600.000 niños en todo el mundo

- Bonnie Bassler, de Estados Unidos, que estudia la comunicación química entre las bacterias, lo que ha permitido poner en marcha  nuevas vías de investigación sobre el tratamiento de infecciones.

Como veis, estos premios no sólo quieren apoyar e impulsar la presencia de las mujeres en un ámbito tan complicado como es el de la investigación, sino que también tienen en cuenta que sean proyectos que, de una u otra forma, mejoren la vida en este planeta nuestro.

Y un cotilleo: el premio es de 100.000 dólares.